En la cuarta vigilia de la noche se acercó a ellos caminando sobre el lago. (Mt 14,25)
τετάρτῃ δὲ φυλακῇ τῆς νυκτὸς ἦλθεν πρὸς αὐτοὺς περιπατῶν ἐπὶ τὴν θάλασσαν.
Quarta enim vigilia noctis, venit ad eos ambulans super mare.
Las vigilias nocturnas tenían sus turnos. La cuarta era la última, entre las 3 y las 6 de la mañana según nuestro modo de contar el tiempo. En su simbolismo, significa el tiempo del combate, el llegar al límite de las propias fuerzas. Quien ha velado toda la noche sabe que, al amanecer, es cuando más faltan las fuerzas y, al mismo tiempo, nace la esperanza de un nuevo día.
Precisamente en esa hora es cuando viene el Señor. Cuando estás al límite de tus fuerzas, de tu resistencia. Hay un sentido en que venga tan tarde, porque así puedo conocer mi fuerza y mi impotencia, y sobre todo su cercanía y su salvación: «¡Ánimo! Soy yo; no tengáis miedo».

