El muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y sobre ellos doce nombres, los de los doce apóstoles del cordero. (Ap 21,14)
καὶ τὸ τεῖχος τῆς πόλεως ἔχων θεμελίους δώδεκα καὶ ἐπʼ αὐτῶν δώδεκα ὀνόματα τῶν δώδεκα ἀποστόλων τοῦ ἀρνίου.
Et murus civitatis habens fundamenta duodecim, et in ipsis duodecim nomina duodecim Apostolorum Agni.
En el día de San Bartolomé, hablamos de los doce apóstoles. San Bartolomé, también conocido como Natanael, fue uno de ellos. Cada uno de los Doce predicó con dedicación el Reino de Dios. Se dice que Bartolomé llegó a Armenia, India, Arabia e incluso Etiopía. Los cristianos de allí están orgullosos de haber escuchado el Evangelio de uno de los amigos cercanos de Jesús. Las Olimpiadas han terminado. Los atletas, regocijándose por sus medallas, destacan que no habrían logrado el éxito sin el trabajo duro de todo el equipo, sin un buen entrenador. Creo que la victoria de San Bartolomé, que celebramos hoy, no es solo su éxito, sino el de todo el grupo de los doce apóstoles, logrado bajo la dirección del Entrenador. Vale la pena trabajar en equipo.
