Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había servido a Moisés, dijo: Señor mío Moisés, prohíbeselo! (Núm 11,28)
וַיַּ֜עַן יְהוֹשֻׁ֣עַ בִּן־נ֗וּן מְשָׁרֵ֥ת מֹשֶׁ֛ה מִבְּחֻרָ֖יו וַיֹּאמַ֑ר אֲדֹנִ֥י מֹשֶׁ֖ה כְּלָאֵֽם׃
καὶ ἀποκριθεὶς Ἰησοῦς ὁ τοῦ Ναυη ὁ παρεστηκὼς Μωυσῇ ὁ ἐκλεκτὸς εἶπεν Κύριε Μωυσῆ, κώλυσον αὐτούς.
statim Iosue filius Nun minister Mosi et electus e pluribus ait domine mi Moses prohibe eos.
Prohibir (כּלא kl’), en hebreo, este verbo también significa “restringir”, “detener”, “rehusar” o “cerrar”, y en el Antiguo Testamento suele aparecer en textos narrativos. Se trata de detener a alguien de sus acciones. En estos textos, el verbo כּלא (kl’) se utiliza para mostrar cautela.
En la primera lectura de hoy (Núm 11), el verbo כּלא (kl’) aparece en el pedido de Josué a Moisés de prohibir (כּלא kl’) a Eldad y Medad profetizar. Habían sido elegidos para servir con los otros ancianos, pero no estaban con ellos, sino que permanecieron en el campamento. Cuando el espíritu descendió sobre los ancianos que habían salido con Moisés, se llenaron de celo profético, confirmando su misión. Moisés responde al pedido de Josué con palabras contundentes: “¿Tienes celos de mí? ¡Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara y el Señor les diera su espíritu!”. El enfoque inclusivo de Moisés expresa la expectativa de que toda la nación se responsabilizara de sí misma, y que no fuera solo responsabilidad de él y los ancianos. Vale la pena notar que en la traducción griega, la Septuaginta usa el verbo griego κωλύω.
Señor Jesús se encuentra con una situación similar en el Evangelio de hoy (Marcos 9). Aquí también el problema son aquellos que expulsan demonios en nombre de Jesús, pero no pertenecen al grupo de los apóstoles y sus discípulos. El apóstol Juan le dice a Jesús que les prohíba hacerlo porque no fueron con ellos. La reacción del Señor Jesús es similar a la de Moisés: “No se lo prohibáis (κωλύω), porque nadie que haga un milagro en Mi nombre podrá hablar mal de Mí inmediatamente” (v. 39). El evangelista Marcos utiliza el mismo verbo κωλύω que la traducción griega del Libro de los Números. Muchas veces nuestro comportamiento también es excluyente y nos resulta difícil aceptar que otros, incluso aquellos que no forman parte de nuestro grupo, puedan hacer el bien.
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