«Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.» (Sal 147,15)
הַשֹּׁלֵחַ אִמְרָתוֹ אָרֶץ עַד־מְהֵרָה יָרוּץ דְּבָרוֹ׃
ὁ ἀποστέλλων τὸ λόγιον αὐτοῦ τῇ γῇ, ἕως τάχους δραμεῖται ὁ λόγος αὐτοῦ.
qui emittit eloquium suum terrae velociter curret verbum eius.
La palabra (דָּבָר dāḇār), en hebreo, significa «lo dicho», «expresión», «opinión», pero también «asunto», «acontecimiento», «acción», e incluso un «algo» general. Este sustantivo está vinculado de manera particular a la actividad del profeta, cuya tarea es transmitir la palabra de Dios. El salmo responsorial de la liturgia de hoy (Sal 147), que canta la manifestación cósmica e histórica de Dios, utiliza varias veces la expresión דָּבָר (dāḇār): «Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz;» (v. 15). El Señor, que «envía su palabra» (דָּבָר dāḇār), rompe el silencio y se revela con el ropaje de la primavera y del invierno, en los fenómenos de la naturaleza y de la historia. La fe nos invita a captar la «palabra de Dios», su presencia en su Palabra, que en Jesús se hizo carne (Jn 1,14).
דָּבָר [dāḇār]
La palabra hebrea דָּבָר [dāḇār] significa palabra, expresión, mandato, acontecimiento, acción y en la Biblia se refiere a la palabra eficaz de Dios, que comunica su voluntad, actúa, crea, ordena el mundo y lleva a cabo su designio salvador. Esta palabra procede de דָּבַר [dāḇar] — hablar, proclamar, hacer que suceda. El equivalente bíblico griego es λόγος [lógos] — palabra, revelación de Dios.